El conjunto mugardés salió muy
frío y eso le costó que un robo de balón de Rebolo le permitiera a Pablo batir a
Javi. Casi sin tiempo para asumir ese golpe, llegó el segundo tanto de la
escuadra lucense, ya que el pontés Troncho se aprovechó de otra pérdida del
equipo visitante en el centro del campo para colocar el balón lejos del alcance
del portero para subir el 2-0. Con ese marcador tan adverso, era complicada la
remontada, sobre todo porque el Viveiro es una de las formaciones que menos
goles encaja del grupo. Eso lo demostró a lo largo de la contienda, ya que
apenas concedió oportunidades a los mugardeses.
Sin mucho más que comentar,
los jugadores se retiraron a descansar a los vestuarios y, en la reanudación,
Germán Amil realizó dos cambios para tratar de cambiar la dinámica del
encuentro. Aunque en defensa no pasó demasiados apuros, al equipo le seguía
costando crear peligro en las inmediaciones del área contraria, por lo que a
medida que pasaban los minutos parecía más complicada la remontada.

