Después de que le fueran anulados dos goles -el segundo por un fuera de juego muy dudoso- y de verse con apuros en los últimos minutos del encuentro ante un Unión “enrabietado” -acababa de sufrir una expulsión- que buscó con insistencia su portería, el Galicia de Mugardos dio por bueno el empate a cero que cosechó en el complicado terreno del Unión de Rianxo. Los de Ferrolterra vivieron un encuentro tenso, obligados a alejarse de su fútbol combinativo, y se quejaron de algunas acciones erráticas del colegiado, que luego “remató” con la expulsión de un jugador local a escasos minutos del final. Pero fue precisamente en ese momento en el que el Unión sacó todas sus fuerzas y estuvo a punto de quedarse con los tres puntos en juego si hubiese tenido más puntería. Esta quinta igualada consecutiva deja al Galicia de Mugardos en una situación de incertidumbre que debe despejar en las próximas jornadas comenzando a sumar los puntos de tres en tres.
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