La maldición del campo de A Pedreira sigue pesando sobre un Galicia de Mugardos que ayer tuvo que conformarse con un empate a cero goles frente a un Xove Lago que puso todos sus efectivos en la defensa y se confió en un contragolpe que salió poco y sin excesivo peligro. De hecho, una de sus pocas ocasiones fue un lanzamiento de Canario en la primera mitad que se estrelló en el larguero de Agustín.
Tras la reanudación, y a pesar de contar con un hombre menos desde el minuto 52 (Manel vio la segunda amarilla), los locales fueron dueños del balón y en los últimos minutos dispusieron de ocasiones más que claras para marcar. De hecho, Adrián Martínez vio como el lateral Félix sacaba, ya bajo palos, en el 87 el balón que podría haber sido el tanto de la victoria.
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